” Leda”, por Ramuntcho Robles Quevedo. 3 de noviembre, martes

Arrebujada en su edredón se despertó con la mañana para ver como el rocío todavía recubría el césped. De pronto, de súbito impulso se vistió como pudo para salir al jardín por la cristalera-galería de su cuarto.
Y fue a su magnolio. Y se subió a su rama favorita.
Ya a horcajadas apretó con fuerza las rodillas entrambas y balanceó su torso más hacia la izquierda que a la derecha hasta que cabeza abajo y una vez finalizado el pendular la sangre fluyese de improviso al cerebelo sonrojándole las raíces capilares.
-Ya sé lo que quiero.
Y era cierto. Como también que la punta de su lengua tocaba el extremo de su recta – y no larga – nariz.

Por la tarde.
Esa tarde comenzó a trabajar. Al principio trabajosamente, dado la falta de costumbre . Pero por ello de forma sosegada, hasta el punto que al lado de cada dibujo acotaba para indicar el punto que no alcanzaba la imagen.

Por la noche.
Prendió el fuego del hogar, contenta de ver crepitar las leñas que quedaron del invierno pasado; y más aún porque todavía quedasen hasta que cayesen las viejas ramitas y ramas al jardín.
– ” No es lo mismo este calor que el de un triste radiador . Pero para preservar el equilibrio mejor que tan sólo se haga de árboles muertos . Y aunque no haya sido una la que lo haya tirado – se ha caído solo- se plante uno en su lugar, de una especie apropiada”.
– ” Ese frescor que recorre todo mi cuerpo , toda mi columna, toda mi médula al contacto de mi cuerpo desnudo, en una mañana de otoño.Y que aún vestida se me mete entre el pantalón y la chaqueta, a través de la barrera de la blusa: me estremece.
El fuego es confort, confort que atenúa todo padecimiento. Mirar el fuego es como mirar hacia dentro: de una misma, de algo muy cálido, de unos ojos ensimismados en un punto que casi ni el observador sabe, en un fangal reseco, en unos cabellos ensortijados , en unas nubes que se están acerando, en una pleamar que se está produciendo.
En una colilla despidiéndose en el mismo momento en que la ceniza va a caer, quemando un bosque, como se quema y como queda.El fuego me conforta aunque sin excesos. Como un cuadro sin formas donde perderse y abstraerse, saliéndose de una hasta que se comprende”.

Ramuntcho Robles Quevedo
Editor Senior de ramuntchori

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